RESEÑA DEL ENSAYO “EXILIO DOMICILIARIO: AVATARES DE UN DESTIERRO DIFERENTE", DE SILVANA RABINOVICH
La reconocida investigadora realiza, en esta ocasión, un
profundo análisis del colonialismo y los pueblos sin tierra a través del
desglose filosófico del oxímoron “exilio domiciliario”. Tomando los casos de
los pueblos originarios americanos en general y del pueblo palestino en
particular, la autora analiza la relación de las poblaciones y su tierra o,
mejor dicho, territorio. El ensayo se presentó en la Universidad Nacional de
México en marzo de 2015. Está subdividido en 4 partes.
En la introducción, la autora realiza un didáctico análisis
etimológico de la palabra “exilio”, su interpretación a través de la ética
heterónoma y la posterior propuesta del concepto nuclear del trabajo, “exilio
domiciliario”.
En la segunda parte profundiza filosóficamente el concepto
de exilio. Propone la utilización de la crítica heterónoma según la considera
Emmanuel Levinas y Jacques Derrida. A su vez presenta una segunda perspectiva a
través del materialismo dialéctico por medio de los filósofos Martin Buber y
Gustav Landauer. De esta manera, utiliza conceptos como intersubjetividad, dialogismo,
heteronomía e identidad da cuenta del avance del estado moderno, la propiedad
privada frente a territorios que, en el discurso “oficial”, se presentan como
“desiertos”, en el mejor de los casos frente a una perspectiva comunitaria de
la propiedad. El caso mas resonante y que podría considerarse un oxímoron es el de la creación del estado de Israel y el consecuente desplazamiento
de poblaciones que habitaron durante siglos esa tierra. Así, un pueblo exiliado
exilia a su vez a otro, con el fin-en-sí-mismo del Estado moderno. Suma desde
el punto de vista teológico la idea de describir a Dios como un eterno exiliado
en relación a su creación.
Interrelacionando el colonialismo, el progreso, las
poblaciones nativas y el destierro, la autora pone en cuestión aquella idea que
postula que el estado moderno-occidental es una marca de agua del progreso.
Cita al poeta palestino Mahmud Darwish: “El progreso podría ser el puente de
retorno a la barbarie” (Darwish, 2005, p. 28, traducción de la autora).
Como conclusión, invita a poner la utopía heterónoma frente
a los ojos de los que luchan por detener al monstruo occidental del progreso,
aquel que fue ilustrado por Fritz Lang en su eterna Metrópolis como “Moloch, la
máquina devoradora de hombres” (Fritz Lang, 1927).
El ensayo en general está enfocado hacia un variado público,
ya que realiza una sencilla aproximación al núcleo temático, pero, a su vez,
cuenta con un complejo bagaje filosófico que lo sostiene argumentalmente. Por
lo tanto, quién quiera realizar una lectura superficial sobre la Nakba (o
catástrofe) del exilio domiciliario palestino, no tendría problemas. De todas
formas, si la intención del lector es sólo esa, este trabajo quedaría
desperdiciado, ya que invita a despedazarlo, desglosarlo y analizar el complejo
contenido teórico – filosófico que la autora articula echando mano a una prosa
poética y hasta musical.
Para finalizar y a modo de crítica, quedará en la mente del
lector la incógnita de cómo llevar a la práctica la resistencia al colonialismo
y al exilio que la autora propone con impecable lenguaje. En la actualidad
existen varias y diversas iniciativas en tal sentido: En lo individual-económico,
el movimiento global BDS (boicot, desinversión y sanciones) propone no consumir
productos que hayan sido manufacturados por el estado de Israel o en los
territorios ocupados; en un factor más pragmático pueden mencionarse las
diversas milicias armadas que se encuentran principalmente en la Franja de
Gaza; en lo intelectual y lo artístico, muchas personalidades destacadas de la
cultura mundial han alzado su voz contra la ocupación israelí y con sus severas
consecuencias sobre las poblaciones de los territorios que anexa.
Tras esta somera enunciación de alternativas de resistencia,
puede decirse que en concreto, en este ensayo, la autora no se suscribe a
ninguna de estas ni a otra en particular.
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